Esperanza Fernández

Desde que era una niña quise estudiar fósiles, ser paleontóloga. A pesar de lo extraño de esta elección para mi entorno, mi familia me apoyó totalmente y estudié Geología en la Universidad de Oviedo. 

Al acabar mi licenciatura me especialicé en arrecifes fósiles, antiguos ecosistemas marinos que hoy aparecen como rocas generadas por seres vivos y que, aunque no lo notemos, forman muchas de las montañas de León. Mi tesis y muchas de mis publicaciones se han centrado en estudiar los organismos que construyeron esos arrecifes y en cómo estos respondían a los cambios ambientales del pasado. Los arrecifes son una especie de timbre de alarma: si a ellos les va mal, es que la Tierra no está pasando por su mejor momento. De ahí que estudiar las crisis ambientales de los arrecifes del pasado nos sirva para conocer la salud ambiental de nuestro planeta. 

Esta investigación me llevó a pasar muchas jornadas felices en las montañas cantábricas y, como no podía ser de otro modo, acabé enamorándome de ellas. Por esto, cuando pocos años después de finalizar mis estudios, comencé a trabajar en la Universidad de León y pude definir mis proyectos, decidí trabajar el patrimonio geológico leonés. En esta segunda vía de investigación, he coordinado inventarios de patrimonio, seleccionado y valorado Lugares de Interés Geológico, desarrollado métodos de trabajo y apuntado buenas prácticas para gestionar muchos de estos lugares que forman nuestra bellísima provincia de León.