Durante el desayuno anual que organiza la FELE ante los medios de comunicación, su Presidente, Javier Cepedano, mostró su temor a que la recuperación de la crisis en León no sea tan rápida como en otras provincias ya que León está siendo la más rezagada de la Comunidad de Castilla y León y se encuentra en la cola de las provincias líderes en actividad económica, con un total de 38.600 desempleados aunque se aprecia una ligera recuperación.
El crecimiento en la provincia se situó en el 2,9% durante el 2016, superando la previsión del 1,7%, pero por debajo de la media nacional del 3,3% y de la Comunidad el 3,1%, por lo que el dato no es negativo pero debería ser mucho mejor.
El impacto más negativo lo sufrieron las exportaciones con una caída del 5% debido, según Cepedano, a que «León no cuenta con grandes empresas que son las que se dedican más a la exportación» y destacó como el motor del sector económico provincial al sector servicios gracias al turismo.
Javier Cepedano destacó los esfuerzos de FELE para incentivar la actividad económica tanto en atraer inversiones, el mundo rural e incluso en favorecer la inserción laboral de los nuevos universitarios, negociación colectiva y el apoyo al Plan de Dinamización de las Cuencas Mineras.
Mencionó a la plataforma digital de FELE, León #EsComercio, como proyecto para abrir nuevos canales de comercialización para el comercio de la provincia. Unido al Programa de Autoempleo que ha puesto en marcha, desde su inicio, 70 proyectos de emprendedores que han contribuido a generar empleo y actividad económica.
Tanto el Presidente como el Secretario General consideran que falta impulso por parte de las instituciones y la provincia no cuenta con apoyo decidido para la creación de empresas como ocurre con otras provincias de la comunidad. Demandando proyectos claves con retrasos injustificados, aplazamientos, o cancelaciones como son la León-Valladolid, la Ponferrada-Orense, el Palacio de Congresos, la integración de Feve o la fusión de las estaciones de San Isidro y Fuentes de Invierno. A estos hay que sumar la ausencia de proyectos nuevos.
Por último, se señalo la sangría poblacional que es la gran sombra que atenaza a la provincia leonesa. 100.000 habitantes menos en apenas 50 años es un dato demoledor.
