La venta de falsificaciones en España sigue creciendo causando importantes pérdidas en el comercio y son muy pocos los sectores que se libran de ellas. Anualmente se generan unas pérdidas por esta práctica fraudulenta de unos 8.800 millones de euros.
Una de cada dos personas ha adquirido algún producto falso y la edad media que más compran se sitúa entre los 24 y 34 años haciéndolo principalmente por Internet y productos procedentes de China.
El problema de las falsificaciones es mucho más complejo de lo que piensa la mayoría de la gente. No se va sólo contra la marca haciéndole disminuir el valor distintivo (total, con lo que ganan…) sino que perdemos todos.
Los productos se fabrican en las más ínfimas condiciones de seguridad, salubridad y, en algunos casos, rozando la esclavitud, lo que contribuye a la economía sumergida. No se hacen contratos, no se pagan impuestos y se financian actividades delictivas de mucha mayor envergadura como atentados terroristas o tráfico de droga. Según los fabricantes la mayoría de estos productos no pasaría el más mínimo control de calidad.
Hemos de ser conscientes de lo caro que resultan los productos más baratos y concienciarnos en la lucha contra la falsificación. La Confederación Española de Comercio pide medidas urgentes para erradicarlas ya que de no para este negocio podría provocar el cierre de más de 100.000 locales en España.
Puedes leer aquí un interesante artículo publicado en el periódico Cinco Días.
