La forma de comprar hoy en día no tiene nada que ver con la de hace unos años y, en un futuro no muy lejano, se producirán cambios drásticos que en algunos casos ya son realidad:

Escaparates impactantes con reconocimiento facial y corporal que interactuan con el cliente , dependientes robots, cajas registradoras portátiles para pagar directamente en el probador y no guardar colas, probadores virtuales inteligentes (cada vez más frecuentes hoy), paneles táctiles en el exterior que nos permitirá realizar nuestras compras aunque la tienda esté cerrada, carritos inteligentes con tecnología interactiva, etc. 

Los expertos fechan en 2025 el año en que esta transformación será efectiva. Las tiendas tendrán que adaptarse y digitalizarse si pretenden sobrevivir al boom del comercio online. Los comercios se enfrentan a una clientela cada vez más exigente, informada y equipada de diversos móviles para realizar compras, comparar precios, ver disponibilidad del producto o buscar información y opiniones.

La tienda del futuro deberá enfocarse en una atención interactiva con sus clientes aunando el comercio físico con el online donde la tecnología y las máquinas serán las absolutas protagonistas. Los consumidores podrán acceder al producto «en vivo y en directo» y hay que tener siempre en cuenta que el uso del smartphone y las redes sociales son claves para los clientes.